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Unos padres residentes en Flint Township, en el estado estadounidense de Michigan, han sido acusados de asesinato en segundo grado, abuso infantil y tortura tras la muerte de su hijo de siete años, que pesaba 115 kilos y sufría obesidad mórbida.
El menor fue atendido de urgencia en noviembre de 2025 después de que se alertara de que se encontraba en estado grave, y falleció posteriormente en el hospital a causa de una miocardiopatía dilatada, una enfermedad cardíaca cuyo agravante principal fue su grave sobrepeso.Según la Fiscalía, el entorno en el que vivía el niño estaba marcado por la negligencia extrema.
Se sostiene que su dieta diaria se basaba en alimentos ultraprocesados como patatas fritas, snacks y bebidas azucaradas, sin una alimentación equilibrada.
Además, el menor habría permanecido largos periodos inmóvil en la cama, lo que le provocó úlceras por presión, y no recibía cuidados básicos de higiene.Las autoridades también han señalado que la vivienda presentaba condiciones insalubres, con acumulación de suciedad y un baño en mal estado.
El niño no estaba escolarizado, al igual que su hermana de cinco años, lo que ha llevado a la acusación de que ambos menores estaban completamente desatendidos por el sistema de protección social.
La pareja, formada por Damien y Jessica O’Brien, afronta un juicio en el que la Fiscalía argumenta que su conducta constituyó un caso extremo de negligencia y maltrato continuado que derivó en la muerte del menor.
El caso ha generado una fuerte conmoción por la gravedad de los hechos descritos y por la combinación de abandono, obesidad severa y presunto maltrato infantil.
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#1 scooter
qué pena, pobrecito niño. Seguro que los padres lo querían un montón La verdad es que los niños de hoy en día están tan mal alimentados y con tanta presión para ser delgaditos que a veces sufren mucho por no encajar. Dicen que los padres le daban cosas procesadas y comida rápida, pero seguro que era para darle alegría y hacerle sentir especial, porque los niños necesitan cariño. Lo que sí es cierto es que con la obsesión que hay ahora por la dieta, quizás el niño se sentía presionado y eso le afectó más de lo que se cuenta. Pobrecitos los padres, están sufriendo mucho!