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En Chile, la discusión sobre la salud menstrual se ha centrado cada vez más en la composición y el impacto de los productos de higiene femenina tradicionales, como tampones, toallas higiénicas y protectores diarios.
Estudios recientes han identificado sustancias potencialmente dañinas, incluyendo plásticos, fragancias sintéticas, ftalatos, bisfenoles y PFAS, que no solo afectan la salud, sino que también generan un impacto ambiental significativo, ya que estos productos pueden tardar cientos de años en degradarse.Frente a esta realidad, ha surgido un interés creciente por alternativas más conscientes y sustentables.
Entre estas destacan la copa menstrual de silicona reutilizable y la ropa interior absorbente, que permiten reducir residuos y mejorar la comodidad de quienes menstrúan.
Además, algunas marcas chilenas, como Meness Concept, han desarrollado productos innovadores como copas con nanopartículas de cobre que eliminan bacterias y aplicadores reutilizables de tampones, con lo que se disminuye considerablemente el uso de plástico.
Los especialistas destacan que estos cambios no solo protegen el medioambiente, sino que también reducen irritaciones y molestias recurrentes asociadas a productos convencionales, promoviendo una menstruación más informada y respetuosa con el cuerpo.
La mayor disponibilidad de opciones y la transparencia en los ingredientes permiten a las personas elegir productos que se adapten mejor a sus necesidades y estilo de vida.
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