Felipe Zuleta critica la intervención de Gustavo Petro en medio de la recta final de la campaña presidencial
La última semana de la primera vuelta presidencial en Colombia se caracterizó por la intensa actividad política en el Caribe, especialmente en Barranquilla, con los denominados “tarimazos”, donde las campañas punteras mostraron su poder y apoyo electoral.
Los clanes políticos tradicionales, como los Char y los Torres, buscan mantener su influencia local y su acceso a recursos de contratación pública, mientras que otras casas políticas en decadencia intentan resurgir gracias a figuras como Paloma Valencia.
La campaña se ha centrado en espectáculos mediáticos y populistas, con gestos simbólicos como romper facturas de energía o prometer castigos legales a la corrupción, pero sin abordar los problemas estructurales de la región, como la desigualdad y la inseguridad.
Además, la interacción digital, como el encuentro entre Sergio Fajardo y Paloma Valencia, ha ganado relevancia entre los votantes indecisos, mostrando que la campaña presencial no es la única vía de influencia.Por su parte, el Gobierno nacional ha intervenido activamente, generando debates sobre legalidad y ética en la política.
En general, la campaña se describe como polarizada, con escasez de propuestas concretas y marcada por la competencia de los clanes tradicionales frente a los emergentes, lo que plantea la pregunta de si los votantes del Caribe apostarán por un mensaje que pueda cambiar el panorama político.
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