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El texto presentado no desarrolla realmente un debate presidencial, sino que se centra en una crítica y análisis de la exposición artística ‘No existe el horizonte’ de la artista peruana Michelle Magot, presentada en La Galería de San Isidro.
La muestra propone una exploración profunda de la abstracción contemporánea a través del uso de materiales como mármol, madera, pigmento y acero, que no buscan armonía sino tensión y fricción entre sí.
Según el texto, la obra de Magot rompe con la idea tradicional del paisaje y del horizonte como representación, para convertir la pintura en un sistema autónomo donde la materia, el color y el espacio interactúan como fuerzas vivas.
Se destaca cómo la artista entiende el límite como un punto de choque perceptivo, donde lo visible pierde estabilidad y la obra se transforma en un organismo en constante desgaste y cambio.
La exposición incluye series como ‘Ensambles #34, #35 y #36’ y ‘As it is above, as it is below’, esta última con referencias filosóficas y herméticas, aunque reinterpretadas desde una mirada no mística sino materialista.
El artículo también contextualiza la trayectoria de Magot, formada en Lima, Florencia y Londres, y su interés constante por la pintura como experiencia física más que como representación.
En conjunto, la muestra es presentada como una de las propuestas más sólidas de la abstracción contemporánea peruana, donde el espectador enfrenta la idea de que el horizonte no está en el paisaje, sino en la propia percepción.
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