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El 8-1 que Alemania propinó a Brasil en las semifinales del Mundial 2014, conocido como 'El Mineirazo', se mantiene como una de las derrotas más impactantes en la historia del fútbol.
El partido, disputado en el Estadio Mineirão de Belo Horizonte, mostró a una selección brasileña desarticulada desde el inicio, afectada por la ausencia de Neymar y Thiago Silva.
Alemania, bajo la dirección de Joachim Löw, anotó cinco goles en la primera mitad, incluyendo un doblete de Toni Kroos y un gol histórico de Miroslav Klose, quien se convirtió en el máximo goleador en la historia de los Mundiales.
En la segunda mitad, los alemanes continuaron dominando y sumaron dos goles más con André Schürrle, mientras que Brasil apenas logró marcar un gol de consuelo gracias a Oscar.
Esta derrota no solo marcó un golpe moral profundo para la Canarinha, sino que también destacó un cambio en el enfoque táctico y técnico a nivel global, consolidando la superioridad alemana en aquel torneo.
La gesta de Alemania continuó hasta conquistar la final frente a Argentina por 1-0, pero el impacto histórico de la humillación ante Brasil sigue siendo recordado por aficionados y analistas como un momento que redefinió la percepción del fútbol internacional.
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