Programa privado en Guatemala reporta avances significativos en la reducción de la desnutrición infantil
Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio de 2026 han dejado una grave crisis humanitaria y estructural en el país.Según datos oficiales citados por autoridades y organismos internacionales, el balance preliminar indica al menos 2.295 personas fallecidas y más de 11.000 heridas, mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre escombros en distintas zonas afectadas.Además, más de 6.400 personas han sido rescatadas con vida gracias al esfuerzo de miles de brigadistas nacionales e internacionales.
Uno de los factores más relevantes del desastre es la magnitud de las réplicas, que ya superan las 780, lo que ha complicado las labores de búsqueda y recuperación, generando temor constante en la población.La respuesta humanitaria ha sido masiva, con más de 4.000 rescatistas extranjeros apoyados por voluntarios locales, sumando en total más de 17.000 personas involucradas en labores de emergencia.También se han movilizado perros de rescate y vehículos especializados.
En cuanto a la ayuda internacional, el país ha recibido más de 700 mil toneladas de suministros, con apoyo de varios gobiernos pese a diferencias políticas.Sin embargo, la magnitud del daño estructural es uno de los puntos más críticos: se estima que las pérdidas económicas superan los 6.700 millones de dólares, mientras decenas de miles de personas han perdido sus viviendas o han tenido que desplazarse.
El gobierno y organismos internacionales como la ONU han advertido que hasta millones de personas podrían haber sido afectadas indirectamente, lo que refleja la profundidad del impacto social y económico de esta tragedia.