IESS adquiere medicamentos de alto costo para enfermedades complejas y asegura suministro en hospitales
La noticia explica cómo la inseguridad no solo es un problema de orden público, sino también un factor que afecta profundamente el bienestar emocional y el desarrollo de las personas.
Desde la psicología, se señala que la sensación de seguridad es una necesidad básica que se forma desde la infancia, cuando el vínculo con los padres permite al niño construir una base afectiva de protección y confianza.Esta sensación se va trasladando a lo largo de la vida hacia la escuela, los maestros y posteriormente hacia la sociedad e instituciones.Cuando estas estructuras fallan, se genera una percepción de desamparo que impacta directamente en la calidad de vida.El texto enfatiza que en Ecuador la inseguridad ha generado una incertidumbre colectiva que atraviesa todos los ámbitos de la vida diaria.
La falta de confianza en las instituciones y en la justicia produce ansiedad social, obligando a muchas personas a adoptar medidas de autoprotección como mudarse de barrio, cerrar urbanizaciones o limitar su vida social.Sin embargo, estas estrategias no eliminan el problema de fondo y pueden generar sensación de encierro y restricción de la libertad.
Desde esta perspectiva psicológica, la seguridad no es solo una consecuencia del desarrollo económico o social, sino un elemento fundamental que permite que estos mismos factores prosperen.Sin seguridad, el bienestar integral se ve comprometido, ya que las personas no logran desarrollarse plenamente ni disfrutar de su vida en comunidad.
Por ello, el artículo sostiene que recuperar la confianza en la justicia y en las instituciones es clave para reconstruir el tejido social y mejorar la calidad de vida en el país.
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