Senado boliviano impulsa ley para facilitar un estado de excepción ante protestas y bloqueos
Bolivia atraviesa una de sus etapas más críticas en años recientes, marcada por una profunda crisis económica, política y social que ha derivado en protestas masivas y bloqueos en todo el país.
Según el reporte citado, el colapso del modelo económico boliviano ha provocado una fuerte escasez de dólares, desabastecimiento de combustibles como gasolina y diésel, y una inflación creciente que golpea el poder adquisitivo de la población.
La producción de hidrocarburos, históricamente clave para la economía del país, se ha desplomado, convirtiendo a Bolivia de exportador neto de gas a importador, lo que agrava la falta de divisas.
Las protestas, que ya superan las tres semanas, han paralizado rutas estratégicas, dejando ciudades incomunicadas y generando pérdidas millonarias en el sector transporte y agroindustrial.
El impacto recae especialmente sobre trabajadores informales, campesinos y pacientes que dependen de servicios médicos, debido a las dificultades de traslado.
En el ámbito político, crece la presión sobre el presidente Rodrigo Paz, con sectores sociales exigiendo su renuncia inmediata, aunque sin una alternativa clara de gobernabilidad.Expertos advierten que un cambio de mandatario no resolvería el problema estructural de fondo.A esto se suma la tensión con las Fuerzas Armadas, que enfrentan el dilema de intervenir o mantenerse al margen.
La inflación anual, que alcanzó el 20,4%, y la escasez de productos básicos agravan aún más el panorama, mientras el gobierno intenta medidas simbólicas como la reducción de salarios para contener el descontento social.
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