Pronóstico de clima en CDMX: lluvias por la tarde y calor de hasta 30 °C este domingo
El texto analiza la expansión de los mercados de carbono hacia un esquema en el que los países, a través de sus gobiernos, pueden comercializar cuotas de emisiones o capacidades de absorción de carbono.
Este modelo, basado en el artículo 6 del Acuerdo de París, permite intercambios internacionales conocidos como “resultados de mitigación transferidos internacionalmente” (ITMO).
La autora señala que estos mecanismos no implican reducciones reales de emisiones, sino que funcionan como compensaciones que permiten a países y empresas seguir contaminando mientras aparentan cumplir objetivos climáticos.
El artículo advierte que esta nueva fase del mercado de carbono podría agravar problemas existentes, como la falta de credibilidad de los créditos, muchos de los cuales han sido señalados como fraudulentos o ineficaces.Estudios recientes muestran que solo una pequeña fracción de los créditos generados representa reducciones reales.A pesar de ello, estos mercados continúan expandiéndose con respaldo institucional internacional.
También se destaca el impacto social, especialmente en países del Sur Global como México, donde la mayoría de los proyectos se desarrollan en territorios forestales y comunidades rurales.Estos proyectos suelen implicar contratos desiguales, alta intermediación financiera y riesgos de despojo territorial.
Además, se menciona el aumento del acaparamiento de tierras, con millones de hectáreas destinadas a monocultivos o conservación orientada al mercado de carbono.
El texto concluye que este modelo fortalece intereses económicos de gobiernos y corporaciones, al tiempo que incrementa conflictos con comunidades locales y desvía la atención de las verdaderas soluciones necesarias para enfrentar la crisis climática.
Lectura completa en jornada.com.mx