Parlamento cubano celebra audiencia pública en defensa de la soberanía nacional y contra el bloqueo
Un artículo de Paul Taylor publicado en The Guardian analiza cómo Cuba ha perdido respaldo de sus aliados tradicionales, incluidos europeos, en medio de la política de máxima presión de la administración Trump.
El análisis destaca que la imagen romántica de Cuba como un pequeño país resistente al imperialismo ya no coincide con la realidad de apagones prolongados, hospitales sin generadores y fábricas paralizadas.Rusia solo envió un cargamento de petróleo en marzo y otros países temen sanciones secundarias estadounidenses.Venezuela quedó fuera tras la intervención militar de EE.UU.en enero de 2026 y la captura de Nicolás Maduro.
China no ha desafiado el bloqueo y Europa, históricamente defensora de Cuba, mantiene silencio, reflejando una fractura en la UE evidenciada en la votación de la ONU de octubre de 2025.Expertos como Herman Portocarero critican la dependencia de Cuba de importaciones y el fracaso de la reconversión agrícola por el dogma ideológico.
Taylor concluye que la crisis cubana se debe tanto a la mala gestión comunista de décadas como a la presión externa, y que Estados Unidos cuenta con ventaja geopolítica sobre los aliados europeos.
La situación refleja un aislamiento creciente de Cuba en la escena internacional y la necesidad de reformas estructurales profundas para revertir la crisis energética y económica.