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La utilización de papel aluminio alrededor de la base del tronco de los limoneros jóvenes es una práctica recomendada por especialistas en horticultura para proteger los árboles durante el invierno.
Lejos de funcionar como un método para combatir plagas, su principal objetivo es reducir los efectos de los cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche.
Durante las jornadas frías, la radiación solar puede calentar de manera desigual una parte del tronco y, cuando la temperatura desciende rápidamente al anochecer, se produce un choque térmico que puede provocar grietas y daños en la corteza.El papel aluminio actúa como una superficie reflectante que distribuye mejor el calor y disminuye el estrés térmico sobre los tejidos del árbol.
Esta protección ayuda a preservar la integridad de la corteza, evita heridas que podrían facilitar el ingreso de bacterias y otros patógenos, y favorece un desarrollo más uniforme de la planta.
Además, algunos estudios indican que la reflexión de la luz puede beneficiar el crecimiento de las ramas inferiores al mejorar la iluminación en zonas habitualmente sombreadas.
Los expertos recomiendan colocar la cobertura únicamente durante los meses más fríos y retirarla cuando comienzan las temperaturas templadas, ya que mantenerla en verano podría generar un exceso de calor en la base del árbol.También aconsejan evitar ajustar demasiado el material para no dificultar la circulación de savia ni favorecer la acumulación de humedad.
Como complemento, se destacan otras prácticas fundamentales para el cuidado de los cítricos: realizar podas de formación, controlar el riego durante el invierno, aportar materia orgánica en otoño y ubicar los ejemplares en lugares protegidos del viento.Estas medidas contribuyen a mejorar la salud general de la planta y su futura producción de frutos.
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