La baja natalidad y el envejecimiento poblacional están transformando la estrategia exterior de Chile.El artículo destaca que la demografía no solo afecta sistemas de pensiones y salud, sino que influye en la capacidad de innovación, atracción de inversiones y proyección internacional.
Las sociedades envejecidas muestran menor disposición a adoptar tecnologías, innovar y asumir riesgos, lo que podría limitar el crecimiento económico.
La política migratoria debe convertirse en herramienta para atraer talento y capital humano, mientras que los vínculos con regiones de crecimiento demográfico son clave para la inserción internacional.Recuperar la natalidad se presenta como un desafío nacional, ya que la vitalidad demográfica es fundamento de la capacidad nacional.Estos cambios demográficos modifican los equilibrios de poder global, obligando a redefinir la estrategia exterior chilena.
Título original: La demografía y nuestra política exterior
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