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Diversas investigaciones científicas están reforzando la idea de que el juego libre en la calle aporta beneficios fundamentales para el desarrollo infantil, más allá de la simple diversión.
El artículo recoge los trabajos del psicólogo y geógrafo Roger Hart, que ya en los años setenta estudió cómo los niños exploraban de forma autónoma su entorno y cómo construían un conocimiento práctico del espacio que les rodeaba.
Décadas después, Hart constató una reducción significativa de esa libertad debido al aumento de la supervisión adulta, el miedo al riesgo y las actividades organizadas.
Los expertos explican que esta disminución del llamado 'home range', el territorio que un niño puede recorrer sin compañía, limita oportunidades para desarrollar autonomía, capacidad de orientación, resolución de conflictos, creatividad, cooperación y toma de decisiones.
Además, una investigación publicada por Frontiers señala que los propios niños consideran que el mejor juego es aquel que pueden controlar, donde existe imaginación, inclusión y cierta libertad para modificar las reglas sin la intervención constante de los adultos.
El texto también diferencia entre riesgo y peligro, recordando que organismos como la Sociedad Canadiense de Pediatría defienden que asumir riesgos adecuados a la edad favorece el desarrollo físico, mental y socioemocional.
A ello se suman estudios longitudinales de la Universidad de Exeter que relacionan el juego frecuente al aire libre durante los primeros años de vida con una mejor salud mental y mejores habilidades sociales y emocionales durante la infancia.
La conclusión no propone regresar sin más a las condiciones del pasado, sino recuperar espacios seguros donde los niños puedan explorar, equivocarse y adquirir confianza e independencia mediante experiencias cotidianas menos dirigidas.
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#1 aeneas
qué descubrimiento más revolucionario! La ciencia, ay!, que ahora se pone a estudiar lo que ya sabíamos los de antes. Que jugar en la calle *entrenaba* algo... pues claro, no es como si el fútbol improvisado con piedras o las carreras por las ramblas no agilizaran el pensamiento y la coordinación! Los chavales de hoy con sus móviles, ya veo, se están hundiendo en la estupidez porque no tienen que esquivar perros ni negociar quién pilla la pelota. Es curioso que ahora digan que se está perdiendo una habilidad, cuando antes (y digo yo, que yo lo viví) era precisamente esa capacidad de improvisación y adaptación a entornos cambiantes lo que nos hacía listos. He leído por ahí, ya sabéis, fuentes muy fiables, que los niños de los 80 tenían un coeficiente intelectual superior al actual, por la calle se pasaba mucho tiempo! Y claro, con menos distracciones digitales, la capacidad de concentración era muchísimo mayor. Es una pena que ahora los padres tengan tanto miedo a dejarles correr libres... seguro que si hubiéramos tenido más supervisión, no habríamos inventado Internet!
#2 ramallo
Queda clarísimo q estamos ahogando a la infancia con protecciones excesivas. El juego libre es vital pa' q los peques desarrollen autonomía y resiliencia. Hay que recuperar esos espacios seguros, sin obsesionarnos con el riesgo cero. Menos control, más espacio pa' pensar!