La historia de María Ignacia Pérez, una joven chilena que luchó contra la leucemia linfoblástica aguda, se convirtió en un legado que impactó a miles de personas.
Su familia, tras su fallecimiento en 2021, inició una campaña para encontrar un donante compatible de médula ósea, lo que llevó a la inscripción de más de 11 mil personas en DKMS.
Aunque el esfuerzo no salvó a Ignacia, permitió que 152 personas encontraran compatibilidad genética, incluyendo tres donantes chilenos que ayudaron a pacientes en Estados Unidos.La noticia destaca el duelo familiar, la búsqueda de respuestas y el impacto positivo de su legado.La madre, Paulette, y el hermano, Matías, explican cómo enfrentaron el dolor, encontrando consuelo en el mindfulness y el apoyo de su comunidad.La historia también resalta el rol de la donación de médula ósea como herramienta de salvamento en casos de enfermedades hematológicas.
Este relato, publicado en el marco del podcast narrativo Relato Nacional, muestra cómo una lucha personal puede transformarse en un impacto colectivo.
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