Un supuesto hackeo afirma filtraciones sobre bajas masivas en Ucrania sin verificación independiente
El Reino Unido ha llevado a cabo pruebas de un nuevo misil de largo alcance desarrollado en el marco del proyecto Brakestop, con la intención de suministrarlo a Ucrania en el contexto de la guerra contra Rusia.
Según la información disponible, el sistema tendría un alcance aproximado de 300 millas (unos 480 kilómetros) y estaría diseñado para poder producirse a un coste inferior a medio millón de dólares y en un plazo de unos 20 meses.
Este nuevo armamento permitiría a las fuerzas ucranianas lanzar ataques contra objetivos de alto valor a larga distancia, incluyendo la posibilidad de alcanzar zonas estratégicas como Moscú, según las estimaciones técnicas del sistema.
El proyecto se presenta como un complemento a otros sistemas ya entregados por Londres, como los misiles de crucero Storm Shadow, ampliando así las capacidades ofensivas de Ucrania.
Las autoridades británicas han defendido esta iniciativa como parte de su compromiso continuo de apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa, destacando la colaboración entre el sector militar y la industria tecnológica del país.
La ministra de las Fuerzas Armadas subrayó que el programa refleja la capacidad de innovación del Reino Unido para responder a las necesidades del conflicto.Por su parte, el Kremlin ha advertido de posibles represalias ante el aumento de ataques ucranianos con drones y misiles contra territorio ruso.
En este contexto, Moscú ha señalado que responderá con ataques masivos y regulares contra objetivos ucranianos, lo que incrementa la tensión en un conflicto ya altamente escalado.
El desarrollo de este tipo de armamento refuerza la dinámica de guerra de largo alcance entre ambos países y evidencia la creciente implicación tecnológica y militar de potencias occidentales en el conflicto.
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