El boom minero y la concentración de beneficios en manos de multinacionales y fondos globales
La energía y la minería dejaron de ser sectores complementarios y pasaron a ser los principales motores del crecimiento exportador y la generación de divisas en Argentina.Datos del primer cuatrimestre de 2026 muestran un crecimiento interanual del 21,5% en exportaciones, alcanzando u$s30.820 millones, mientras que las importaciones cayeron 6,4%, generando un superávit comercial de u$s8.277 millones.La balanza energética, especialmente gracias a Vaca Muerta, explica más de la mitad del saldo comercial, con exportaciones de u$s1.554 millones y una reducción de importaciones a u$s152 millones durante abril.La producción de petróleo y gas no convencionales creció significativamente, consolidando a Neuquén como exportador neto de hidrocarburos.
Por otro lado, la minería metalífera y de litio en provincias como San Juan, Jujuy, Catamarca y Santa Cruz gana protagonismo en el comercio exterior, impulsada por precios internacionales altos y nuevos proyectos.
Sin embargo, el litio enfrenta desafíos ante la diversificación tecnológica global, lo que exige innovación, procesamiento y desarrollo de cadenas de valor.
Las inversiones bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y proyectos de infraestructura, como GNL y expansión de oleoductos, refuerzan esta transformación.
En conjunto, estos cambios muestran una reconfiguración del mapa productivo argentino, con provincias históricamente periféricas consolidándose como actores clave en la economía y en la transición energética global.
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