Hallan restos de perros sin pelo peruano en tumbas ceremoniales de la cultura Wari en Huarmey
Investigaciones recientes basadas en análisis de ADN antiguo de restos humanos en el Valle del Chincha, en la costa sur peruana, muestran que las sociedades preincaicas mantenían movimientos poblacionales a gran distancia, superando los 700 km.
Los resultados, publicados en Nature Communications y liderados por la Universidad de Sídney, desafían la idea de que la movilidad significativa comenzó solo con los grandes imperios, como el Tahuantinsuyo.
Se evidencia que los habitantes del litoral compartían marcadores genéticos con grupos del norte del país, lo que confirma redes sociales y demográficas complejas previas a la expansión incaica.
Este patrón se vinculaba con la influencia del Reino del Chincha, que gobernó la región entre los siglos XIII y XV, y que facilitó la integración cultural y biológica a través del mestizaje entre poblaciones septentrionales y locales.
Además, los estudios revelan costumbres culturales específicas, como deformaciones craneanas y el uso de pigmentos rojos en rituales funerarios, así como prácticas de endogamia para la organización social y conservación de bienes.
En conjunto, la investigación demuestra que las costas peruanas no estuvieron aisladas antes de los incas, sino que constituyeron núcleos de movilidad, intercambio y consolidación de identidad cultural y genética, ofreciendo una nueva perspectiva sobre la evolución social y demográfica de la región preincaica.
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