Estudio clasifica 496 huellas de manos rupestres en La Lindosa, Guaviare y revela su diversidad simbólica
Las recientes preocupaciones generadas por los fuertes sismos registrados en Venezuela han reavivado el debate sobre la capacidad de la infraestructura en Colombia para resistir un terremoto de gran magnitud.
Expertos en ingeniería sísmica han señalado que, aunque el país cuenta con una de las normativas sismorresistentes más reconocidas de la región, existe un punto crítico en las edificaciones construidas antes de la entrada en vigor de la primera regulación oficial en 1984.
Según Gilberto Areiza, presidente de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica, la Ley 400 de 1984 marcó el inicio de una normativa más estricta que posteriormente fue actualizada en 1998 y reforzada con la NSR-10 en 2010.Las construcciones realizadas después de estas actualizaciones suelen cumplir estándares de seguridad adecuados frente a movimientos telúricos.
Sin embargo, muchos edificios antiguos, especialmente aquellos que no han sido reforzados estructuralmente, podrían presentar vulnerabilidades significativas.
El comportamiento de estas edificaciones depende de factores como el sistema constructivo, el estado de conservación, el tipo de suelo y las modificaciones realizadas a lo largo del tiempo.
Colombia, ubicada en una zona de alta actividad sísmica por la interacción de las placas Nazca, Suramericana y Caribe, registra miles de sismos al año, aunque la mayoría no son perceptibles.Municipios como Los Santos, en Santander, son de los más activos sísmicamente.
Los especialistas insisten en que, además de la normativa, la preparación ciudadana y el reforzamiento de edificaciones antiguas son claves para reducir el riesgo ante futuros terremotos.