Peter Piot y el descubrimiento del virus del ébola durante el brote de 1976 en el Congo
Las brochas de maquillaje son herramientas esenciales en cualquier rutina de belleza, pero su uso diario puede hacer que se conviertan en focos de bacterias si no se limpian adecuadamente.Restos de maquillaje, grasa, polvo y células muertas se acumulan en las cerdas, lo que puede causar imperfecciones y problemas en la piel.Para mantener una buena higiene y proteger la salud del rostro, es fundamental lavar las brochas de manera correcta.
El procedimiento recomendado incluye humedecer las cerdas con agua tibia evitando que el agua llegue al mango, aplicar un limpiador suave como jabón neutro o champú para bebé, frotar las cerdas con movimientos circulares y enjuagarlas completamente hasta eliminar todo residuo de jabón.Después, se debe secar con una toalla limpia y dejarlas en posición horizontal para evitar que la humedad dañe el mango.
Además del lavado regular, es recomendable desinfectarlas con sprays antibacteriales o productos especializados para eliminar bacterias y prolongar la vida útil de las brochas.Siguiendo estos pasos, se garantiza una rutina de maquillaje más segura, evitando irritaciones y protegiendo la piel de posibles contaminaciones.
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