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La entrevista realizada por EL TIEMPO a la investigadora social Shirley Delgado aborda las dinámicas de la violencia juvenil en algunos barrios del Atlántico, especialmente en Barranquilla y municipios cercanos.
Según su análisis, los atracos con piedras y las peleas entre jóvenes no deben entenderse únicamente como actos delictivos, sino como expresiones culturales territorializadas donde los jóvenes buscan reconocimiento, identidad y visibilidad dentro de sus comunidades.
Delgado explica que estas prácticas están relacionadas con la existencia de fronteras simbólicas entre barrios, donde la violencia puede convertirse en una forma de capital social para obtener estatus y pertenencia.
También destaca que la debilidad de instituciones como la familia y la escuela ha llevado a que la calle y los grupos de pares asuman un rol central en la socialización juvenil.
La investigadora subraya que la violencia juvenil no es un fenómeno aislado, sino estructural, vinculado a la pobreza, el desempleo y la falta de oportunidades educativas y laborales.
Además, insiste en la necesidad de superar la visión exclusivamente policial del problema, proponiendo intervenciones interdisciplinarias que reconozcan a los jóvenes como actores sociales.
Finalmente, plantea que las instituciones educativas y la ciudadanía deben contribuir a construir entornos seguros, reducir la estigmatización y promover alternativas de identidad que permitan transformar las dinámicas de conflicto en espacios de diálogo y desarrollo social.