Robots humanoides y caninos operan en la Central de Abasto de la Ciudad de México
La columna analiza cómo la transformación digital y la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial y la automatización están avanzando a un ritmo mucho más acelerado que la capacidad de las organizaciones para gestionar los riesgos asociados.
Aunque las empresas están invirtiendo fuertemente en digitalización para mejorar su competitividad, muchas no están desarrollando al mismo nivel los mecanismos de supervisión y control necesarios para identificar vulnerabilidades.El texto señala que el riesgo tecnológico ya no debe entenderse como un problema exclusivamente técnico, sino como un asunto estratégico de negocio.
Sistemas mal configurados, bases de datos sin protección adecuada o automatizaciones mal implementadas pueden generar interrupciones operativas, pérdida de información sensible y daños reputacionales significativos.
Además, se destaca que los riesgos no provienen únicamente de ciberataques, sino también de errores en modelos de inteligencia artificial, fallas en controles internos y dependencias tecnológicas complejas.
Según datos citados de la Asociación Mexicana de Ciberseguridad, en 2024 se registraron más de 80 mil millones de intentos de ciberataques en México, lo que refleja la magnitud del entorno de amenazas digitales.
Sin embargo, el artículo enfatiza que el problema va más allá de la ciberseguridad tradicional y se centra en la falta de gobernanza tecnológica dentro de las organizaciones.
El texto concluye que muchas decisiones sobre transformación digital se toman sin la participación suficiente de áreas estratégicas de riesgo, lo que deja la supervisión en manos exclusivamente técnicas.
Frente a esto, se propone avanzar hacia modelos de gestión del riesgo tecnológico automatizados y continuos, que permitan detectar fallas antes de que escalen y asegurar la continuidad del negocio.La ventaja competitiva futura no será solo adoptar tecnología, sino controlarla eficazmente.
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