ISSSTE moderniza atención pediátrica en Guerrero con unidad de cuidados intensivos
La noticia explica por qué la altitud de la Ciudad de México supone un desafío para quienes realizan actividad física sin haberse adaptado previamente a las condiciones de la capital.Ubicada a aproximadamente 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar, la ciudad presenta una presión atmosférica menor que la existente a nivel del mar.
Aunque la proporción de oxígeno en el aire permanece cercana al 21 %, la menor presión provoca que las moléculas de oxígeno estén más dispersas, por lo que cada respiración aporta menos oxígeno al organismo.
Como consecuencia, el cuerpo debe compensar este efecto incrementando la frecuencia cardíaca y el esfuerzo respiratorio para abastecer de oxígeno a los músculos durante el ejercicio.
Esto puede generar fatiga temprana, sensación de falta de aire, mareos y una disminución temporal del rendimiento físico, especialmente en visitantes o atletas que llegan desde regiones de menor altitud.
El artículo también señala que, con el paso de los días, el organismo desarrolla mecanismos de adaptación, como un aumento en la producción de glóbulos rojos, lo que mejora el transporte de oxígeno.
En el contexto deportivo, esta información resulta relevante para selecciones como la de Inglaterra que competirán en la Ciudad de México durante el Mundial de 2026, ya que una adecuada aclimatación puede ser determinante para mantener el rendimiento y reducir los efectos fisiológicos asociados con la altura.
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