Santilli prueba su 'músculo político' con reforma electoral y gobernadores
La Fuerza Aérea Argentina alcanzó un nuevo avance en la incorporación de los aviones F-16 adquiridos a Dinamarca, luego de que un grupo de pilotos completara con éxito su primera certificación para volar estas aeronaves sin la asistencia de instructores, en el marco del Programa Peace Cóndor.El Gobierno presentó este hito como un paso importante en la modernización de la defensa nacional.
Sin embargo, el logro convive con una problemática persistente: los bajos salarios del personal militar y la creciente salida de profesionales altamente capacitados.
Según la nota, los pilotos de F-16 perciben alrededor de $1,2 millón mensuales, cifra que resulta poco competitiva frente a las oportunidades que ofrece el sector privado.
La situación también afecta a ingenieros aeronáuticos, pilotos de helicópteros presidenciales y otros especialistas, algunos de los cuales renunciaron para acceder a mejores remuneraciones.
El artículo sostiene que la eliminación de la jerarquización salarial y el congelamiento de aumentos provocaron una pérdida del poder adquisitivo respecto de otras fuerzas federales, como Gendarmería y Prefectura.
Además, menciona cuestionamientos internos por la reorganización de unidades militares, la reducción de estructuras operativas y la venta de inmuebles pertenecientes a las Fuerzas Armadas.
En conjunto, la nota plantea que la inversión realizada para incorporar tecnología y capacidades estratégicas podría verse comprometida si continúa la dificultad para retener al personal especializado necesario para operar y mantener estos sistemas de defensa.
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