La relación con Estados Unidos se vuelve el principal desafío del gobierno de Sheinbaum
La columna analiza cómo la oportunidad del nearshoring y la integración manufacturera con Estados Unidos requieren mucho más que cercanía geográfica o tratados comerciales.
A partir de un reporte reciente del McKinsey Global Institute sobre la necesidad de fortalecer la producción manufacturera estadounidense, el autor explica que México podría beneficiarse de esta transformación siempre que desarrolle capacidades operativas sólidas y talento especializado.Como ejemplo, se describe una visita a la planta Parker Stratoflex en Apodaca, Nuevo León, dedicada al sector aeroespacial.
Durante el recorrido, representantes de distintas empresas observaron cómo la organización prioriza la excelencia operativa mediante procesos simples pero efectivos, donde los operadores actualizan información de producción manualmente y participan activamente en el control del desempeño.
El enfoque no depende únicamente de sistemas digitales o dashboards, sino de una cultura donde las personas entienden y utilizan los datos para mejorar continuamente.
El texto también destaca la importancia de la capacitación constante en áreas técnicas como manufactura avanzada, soldadura, metrología e inglés, lo que ha permitido a la empresa mantener bajos niveles de rotación y altos estándares de calidad.Además, se enfatiza el orgullo de los trabajadores al saber que sus productos forman parte de aeronaves utilizadas por aerolíneas comerciales.
La conclusión central es que el futuro manufacturero de Norteamérica no dependerá solo de inversiones o acuerdos comerciales, sino de empresas capaces de adaptarse, documentar procesos, formar talento y responder con confiabilidad a las necesidades de clientes globales.
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