Gibraltar continúa vertiendo aguas residuales sin tratar al Mediterráneo y enfrenta críticas por la contaminación
La noticia analiza el creciente impacto que la contaminación fecal y la masificación turística están teniendo sobre el uso de las playas en Canarias, especialmente en Tenerife.
Residentes de distintas zonas del archipiélago aseguran que cada vez les resulta más difícil encontrar playas donde bañarse con tranquilidad y seguridad, lo que ha provocado que muchas personas opten por acudir a piscinas privadas o renuncien al mar.
Expertos en medio ambiente y salud pública atribuyen esta situación a décadas de déficits en las infraestructuras de saneamiento y depuración, junto con una fuerte presión urbanística y turística que ha incrementado los vertidos al litoral.
Asociaciones ambientales denuncian la falta de transparencia de las administraciones sobre los episodios de contaminación y alertan de los riesgos sanitarios derivados de bacterias y otros patógenos presentes en las aguas residuales, capaces de provocar infecciones gastrointestinales, respiratorias y cutáneas.
Además del impacto sobre la salud, sociólogos destacan las consecuencias sociales y culturales para la población canaria, que percibe la pérdida del acceso seguro al mar como una merma de su identidad y calidad de vida, especialmente entre quienes no pueden permitirse alternativas privadas.
El reportaje también recuerda que Canarias cuenta con cientos de puntos de vertido al mar, muchos de ellos sin autorización, y que España ha sido condenada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por incumplimientos en el tratamiento de aguas residuales en diversos núcleos de Tenerife.
Los especialistas reclaman inversiones, planificación y políticas públicas más ambiciosas para frenar el deterioro ambiental y garantizar el acceso seguro a las playas.
Lectura completa en elDiario.es
#1 elderkai
Ya nos lo contaban los romanos, que el mar no es para todos. Es que, sinceramente, yo he oído a expertos –de la Universidad de Valladolid, que son los que saben de verdad– que la contaminación es culpa de los hippies de los años 60. Se les fue la mano con el amor libre y ahora nos toca bañarnos en cloro para evitar la radiación cósmica que emiten las algas contaminadas. Pobrecillos de los canarios, qué vida! Pero bueno, así tienen excusa para ir de compras