El debate sobre cómo regular la desinformación y la interferencia extranjera en elecciones en América Latina
En esta columna de opinión publicada en La Silla Vacía, la administradora pública e investigadora Ana Alejandra Alape Gamez analiza las dificultades que enfrentan los jóvenes colombianos para acceder al empleo formal, especialmente dentro del sector público.
La autora sostiene que el desempleo juvenil ha sido un problema persistente durante casi dos décadas y que, aunque la situación mejoró parcialmente tras la pandemia, las tasas de desocupación entre personas de 15 a 28 años continúan siendo superiores al promedio nacional.
Según su análisis, el principal obstáculo no es la falta de formación académica ni de capacidades, sino la ausencia de mecanismos claros que faciliten la transición entre la educación superior y el mercado laboral.
La columna critica que, mientras el Estado promueve principios de meritocracia, igualdad de oportunidades y transparencia, los procesos de ingreso mediante prácticas profesionales, apoyos técnicos o primeras experiencias laborales suelen depender de criterios poco uniformes y, en algunos casos, de decisiones discrecionales.
También señala que el Conpes 4040 reconoce la necesidad de mejorar la empleabilidad juvenil, pero no establece lineamientos concretos para garantizar un acceso formativo y equitativo al empleo público.
La autora advierte que esta falta de estandarización genera desigualdades entre jóvenes con perfiles similares y limita la capacidad del Estado para formar y retener talento.
Como alternativa, propone establecer criterios homogéneos para las prácticas y vinculaciones tempranas, fortalecer su carácter formativo y asegurar que la meritocracia opere desde el ingreso y no únicamente después de acceder a una entidad pública.
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