El artículo aborda el fenómeno de la 'paradoja de la eficiencia' que surge con la incorporación masiva de inteligencia artificial (IA) en las organizaciones.
Aunque la automatización mejora productividad, muchas empresas no evalúan si sus profesionales mantienen capacidades humanas esenciales como el criterio, la creatividad y la resolución de problemas complejos.
Julián Colombo, CEO de N5, advierte que automatizar procesos deficientes acelera errores y genera una carga laboral mayor debido a la necesidad constante de supervisión.
Un estudio de EY revela que el 59% de los trabajadores latinoamericanos reportó un aumento en su carga laboral pese al crecimiento de soluciones basadas en IA.Camila Nievas, especialista de Adecco Argentina, sostiene que la IA no reemplaza el talento humano, sino que redefine cómo generamos valor.La clave está en combinar innovación tecnológica con el desarrollo de habilidades humanas, como comunicación y aprendizaje continuo.
Empresas como Santex están implementando frameworks para equilibrar automatización y formación, destinando horas de capacitación a colaboradores y segmentando su enfoque según niveles de adopción tecnológica.
La tendencia global indica que las habilidades humanas deben enseñarse con la misma sistematicidad que las tecnológicas, redefiniendo descripciones de puestos para incluir competencias como empatía y pensamiento crítico.