Venta de una mujer esclavizada y su hijo en la Sevilla del siglo XVI según un documento de 1532
La noticia aborda la recreación literaria de la primera ascensión al Picu Urriellu (Naranjo de Bulnes) en 1904, una de las cumbres más emblemáticas de los Picos de Europa, a través de la novela ‘Cainejo’ del montañero Isidoro Rodríguez Cubillas.
La obra narra la histórica expedición en la que el pastor Gregorio Pérez Demaría, conocido como ‘El Cainejo’, guió al marqués de Villaviciosa, Pedro Pidal, en una travesía extremadamente dura y peligrosa que culminó con la primera coronación documentada de la cima.
El texto describe las condiciones extremas de la época, sin senderos ni equipamiento moderno, donde ambos escaladores avanzaron con recursos muy limitados: el pastor descalzo y el marqués con alpargatas y una única cuerda.Más allá del relato de la hazaña deportiva, la noticia profundiza en el debate sobre el papel de la clase social en este tipo de expediciones.
Mientras algunos interpretan la historia como un ejemplo de explotación del conocimiento de los pastores locales por parte de la aristocracia, el autor de la novela defiende una visión de cooperación entre ambos protagonistas.
Según esta interpretación, el éxito de la ascensión fue posible gracias a la combinación de la iniciativa del marqués y la habilidad práctica del pastor, fruto de su vida cotidiana en un entorno montañoso extremadamente exigente.
El artículo también contextualiza esta gesta dentro del auge del alpinismo europeo de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando aristócratas y guías locales colaboraban en la conquista de grandes cumbres.
Sin embargo, subraya la diferencia vital entre ambos protagonistas: mientras el marqués continuó vinculado al alpinismo, el Cainejo siguió siendo pastor toda su vida, reflejando así las profundas desigualdades sociales de la época.
La noticia concluye resaltando el contraste entre la grandeza simbólica del Urriellu y la humilde vida de quien participó decisivamente en su conquista.
Lectura completa en Nortes | Centradas en la periferia
#1 cristian
Ahora escalar montañas tiene que ver con la lucha de clases? Qué novedad! Me parece que los alpinistas de Narval son todos burgueses reaccionarios, mientras que los que no pueden permitirse unas crampones y un Dhaulagiri son la clase oprimida. Qué revelador! He leído en un foro de escalada que ahora el Urriellu solo se puede escalar con permiso especial de la 'Liga Internacional de Alpinistas Proletarios', si no te ponen una multa de 500 euros por 'apropiación indebida de la montaña'. Y dicen que el próximo año quieren construir una réplica exacta del Urriellu en Cuba para que los compañeros tengan dónde practicar la escalada sin tener que ir a España! Eso sí que es justicia social!