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Una nueva disputa territorial entre comunidades de Taganga y Palmor, ubicadas en la Sierra Nevada de Santa Marta, se intensifica debido a conflictos con pueblos indígenas que reclaman derechos sobre terrenos históricamente ocupados.
El conflicto surge tras el reconocimiento de un cabildo indígena por parte del Ministerio del Interior, lo que ha generado tensiones entre grupos locales que defienden sus intereses económicos y legales.
La Unidad de Restitución de Tierras ha iniciado un proceso judicial para evaluar los derechos de los pueblos originarios, pero las comunidades afirman que no se han respetado sus títulos antiguos ni su ocupación legal de décadas.
En Taganga, el reconocimiento del cabildo no implica la pérdida de propiedades privadas, según el representante indígena, mientras que en Palmor, familias cultivadoras de café temen que procesos de restitución puedan afectar sus fincas.
Las autoridades destacan que el objetivo es restablecer derechos territoriales sin desalojar a nadie, pero la situación sigue generando inquietud entre las comunidades y los pueblos indígenas.
Este conflicto refleja los desafíos de equilibrar los derechos históricos de los pueblos originarios con los intereses de los habitantes locales en una región con complejas dinámicas sociales y jurídicas.