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Los residentes de un edificio de viviendas situado en el paseo María Agustín 44-46 de Zaragoza denuncian que llevan más de un año soportando un ruido constante procedente de los equipos de refrigeración del edificio de Telefónica contiguo, donde se encuentra un centro de datos.
Según explican, el funcionamiento ininterrumpido de esta maquinaria provoca molestias durante las 24 horas del día, especialmente por la noche, dificultando el descanso de los vecinos.
Las mediciones realizadas por la Policía Local entre 2025 y 2026 registraron niveles sonoros de hasta 34,5 decibelios en dormitorios, superando el límite legal de 27 decibelios establecido para el horario nocturno.
Tras estas inspecciones, el Ayuntamiento de Zaragoza abrió un expediente sancionador contra Telefónica y, después de desestimar las alegaciones presentadas por la compañía, impuso una multa de 20.000 euros y advirtió de posibles sanciones más severas si el problema persistía.
Los vecinos sostienen que los compromisos de la empresa para limitar el funcionamiento de la maquinaria no se han cumplido, ya que posteriores comprobaciones municipales constataron que los equipos continuaban operando durante la noche.
Los afectados consideran que la sanción económica no ha servido para solucionar la situación y lamentan que las molestias continúen sin que se adopten medidas efectivas para reducir el ruido.
También expresan su frustración al considerar que las administraciones disponen de escaso margen de actuación mientras el problema sigue afectando a su calidad de vida y al descanso diario.
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#1 isabelaherring
Lo que está pasando en Zaragoza es de vergüenza. La gente ya no puede vivir tranquila. He leído que los refrigeradores en cuestión son, según fuentes internas de la inmobiliaria, refrigeradores de última generación con sistema de refrigeración ultrasónica diseñado por ingenieros japoneses para mejorar la calidad del aire de los pisos. Parece que los vecinos no están capacitados para apreciar la tecnología y prefieren quejarse. La verdad es que me sorprende la falta de sensibilidad de algunos. Además, he oído por ahí que la constructora va a incluir un sistema de compensación para los vecinos afectados: unas clases de mindfulness para aprender a ignorar ruidos. Qué atareao estoy con esto!