Canarias y España amplían ayuda humanitaria para descendientes españoles afectados por la crisis en Cuba
El obispo de Santa Clara, Mons.Marcelo González Amador, ha denunciado públicamente la profunda crisis humanitaria que atraviesa Cuba, describiéndola como uno de los momentos más difíciles y tristes que recuerda del país.
Según sus declaraciones, muchas personas llegan a las parroquias afirmando que llevan días sin comer, y se han registrado desmayos frecuentes durante las misas debido a la falta de alimentación.
El prelado también alertó sobre el deterioro general de las condiciones de vida, marcado por la escasez de alimentos, los prolongados apagones y la falta de recursos básicos.
Entre los problemas más graves, señaló que la crisis eléctrica impide la conservación de alimentos y ha afectado incluso la vida religiosa, al suspender actividades nocturnas.Además, denunció el incremento de robos en calles y viviendas, asociado al deterioro social.
En el sistema de salud, afirmó que algunos hospitales no pueden realizar operaciones por falta de agua, materiales quirúrgicos y suministros esenciales, obligando a pacientes a conseguir insumos por sus propios medios, incluso desde el exterior.
El obispo también citó datos de organizaciones independientes que reflejan que una parte significativa de los hogares cubanos ha sufrido inseguridad alimentaria, con personas que se acuestan sin comer y dificultades generalizadas para acceder a alimentos.A esto se suma el impacto de apagones masivos que han dejado a gran parte del país sin electricidad durante horas.
En su mensaje, González Amador describió un clima de miedo, incertidumbre y creciente emigración, donde muchos cubanos intentan salir del país ante la falta de perspectivas.
También destacó el papel de la Iglesia católica como apoyo humanitario, a través de comedores y distribución de ayuda, en un contexto donde, según sus palabras, el Estado no logra cubrir las necesidades básicas de la población.