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En una conversación realizada en el podcast “Hay un después” de la Funeraria Hogar de Cristo, la actriz y exministra Paulina Urrutia compartió profundas reflexiones sobre la vida, la muerte y el duelo, marcadas por su experiencia personal tras la pérdida de su compañero Augusto Góngora, su madre a temprana edad y su propio diagnóstico de cáncer.
Durante la entrevista, conducida por Mariana Derderian, Urrutia planteó una visión de la muerte no como un hecho aislado, sino como un proceso permanente que acompaña la existencia humana.
Según su perspectiva, la vida está compuesta por pérdidas sucesivas que reconfiguran la identidad de las personas y las obligan a mirarse desde la vulnerabilidad.
La actriz criticó lo que denomina una “sociedad adolescente”, que tiende a evitar el dolor y la fragilidad, y defendió la idea de que la enfermedad y la muerte pueden convertirse en instancias de aprendizaje profundo.También abordó con especial énfasis su rechazo al término “cuidadora” durante los años en que acompañó a Góngora en su enfermedad de Alzheimer.
Para Urrutia, el cuidado no debería ser una etiqueta que reduzca la identidad de una persona, sino una dimensión natural de la vida humana y de los vínculos afectivos.
Respecto a su diagnóstico de cáncer, relató con humor y honestidad cómo este hecho llegó tras la muerte de su pareja, interpretándolo inicialmente como una continuidad simbólica de su ciclo vital.Sin embargo, reafirmó su voluntad de seguir viviendo con plenitud, destacando la importancia de experimentar tanto el sufrimiento como el disfrute.
Finalmente, hizo un llamado a aceptar la vulnerabilidad humana, aprender a pedir ayuda y vivir el dolor de forma equilibrada, integrándolo como parte inevitable de la experiencia de estar vivos.
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