Trump mantiene expectativa de acuerdo con Irán mientras persisten tensiones en Medio Oriente
El gobierno de Qatar negó de forma categórica haber ofrecido 12.000 millones de dólares a Irán como parte de un supuesto acuerdo destinado a facilitar negociaciones con Estados Unidos.
La aclaratoria fue realizada por el portavoz del Ministerio de Exteriores catarí, Majed al Ansari, quien aseguró que estas informaciones carecen de veracidad y responden a intentos de terceros por entorpecer los procesos diplomáticos en curso en la región.
Según las versiones difundidas por algunos medios, especialmente de origen israelí y cercanos a Arabia Saudita, Irán habría exigido la liberación de 12.000 millones de dólares en activos congelados en Qatar como condición para avanzar en las conversaciones con Washington.
Sin embargo, Doha rechaza cualquier implicación en una supuesta oferta financiera y sostiene que su papel se limita a la mediación diplomática coordinada con aliados regionales.
El portavoz insistió en que Qatar ha mantenido históricamente una postura de facilitador en conflictos internacionales, y que su participación en este tipo de diálogos ha sido pública y documentada.Además, señaló que la difusión de estas versiones busca dañar la reputación del país como mediador confiable en procesos de desescalada.
En paralelo, fuentes iraníes confirmaron reuniones recientes de altos funcionarios en Doha para discutir posibles avances en un acuerdo con Estados Unidos, en medio de tensiones por activos congelados y desacuerdos sobre términos clave del pacto.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, indicó que las conversaciones continúan, aunque advirtió que alcanzar un acuerdo dependerá de resolver incluso diferencias menores en la redacción de los términos.
El contexto refleja la complejidad de las negociaciones en curso y el delicado equilibrio diplomático en el Golfo Pérsico, donde múltiples actores regionales e internacionales intentan influir en el resultado final de un posible entendimiento entre Washington y Teherán.
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