Debate sobre la continuidad del subsidio a combustibles en Guatemala ante la caída de precios internacionales
La columna conmemora el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, firmada el 4 de julio de 1776 en Filadelfia por el Segundo Congreso Continental.
El autor destaca este acontecimiento como un hito histórico que transformó no solo la vida de los ciudadanos estadounidenses, sino también la de millones de personas en el mundo, al establecer la idea de que los derechos humanos son inherentes a las personas y no otorgados por los gobiernos.
El texto explica que las 13 colonias británicas decidieron separarse de la Corona debido a conflictos por impuestos considerados arbitrarios y la falta de representación política, dando origen a la frase “no impuestos sin representación”.
La Declaración, influenciada por pensadores como John Locke y Montesquieu, fue redactada principalmente por Thomas Jefferson y estableció principios fundamentales como la igualdad de todos los hombres, los derechos inalienables a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, así como la legitimidad del gobierno basado en el consentimiento de los gobernados.
También se resalta su impacto en la Constitución de 1787, que consolidó la separación de poderes, el Estado de derecho y los sistemas de control institucional.
El autor menciona a Alexis de Tocqueville, quien en el siglo XIX observó el desarrollo de la democracia estadounidense y su énfasis en la libertad individual, la igualdad ante la ley y la sociedad civil.
Finalmente, la columna compara la cultura política y económica de Estados Unidos con la de algunos países de América Latina, argumentando que el éxito estadounidense se debe a reglas claras y respeto por los derechos individuales, lo que fomenta una cultura de esfuerzo y reconocimiento del éxito personal.
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