CTM expresa respaldo a Sheinbaum y Ebrard ante la revisión del T-MEC y propone fortalecer el diálogo laboral
La primera reunión trilateral de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) dejó claro que el acuerdo comercial entra en una nueva etapa marcada por la incertidumbre y las negociaciones constantes.
Los representantes Jamieson Greer por Estados Unidos, Dominic LeBlanc por Canadá y Marcelo Ebrard por México acordaron un formato de discusión breve pero estructurado, con rondas de exposición, réplica y conclusiones en tiempos muy limitados, lo que evidenció un proceso más político que técnico.
Tras el encuentro, el comunicado de Estados Unidos fue el más relevante, al señalar que el T-MEC no se renueva en su forma actual, aunque el tratado continúa vigente.
Este mensaje parece diseñado tanto para el consumo político interno en Estados Unidos como para tranquilizar a los mercados y al sector empresarial, al mismo tiempo que abre la puerta a presiones futuras sobre México y Canadá.El propio documento sugiere que el acuerdo seguirá en vigor hasta 2036, salvo una eventual terminación anticipada conforme a sus reglas.Marcelo Ebrard confirmó que el esquema adoptado será el de revisiones anuales, lo que introduce un factor permanente de negociación y tensión.
Aunque ningún país ha notificado su salida, la administración estadounidense ha dejado abierta la posibilidad de hacerlo, aumentando la incertidumbre regional.
No obstante, el texto también destaca un elemento clave: la interdependencia económica en sectores estratégicos como la inteligencia artificial y la industria electrónica.
México se ha convertido en un proveedor fundamental de servidores y componentes tecnológicos para Estados Unidos, con exportaciones cercanas a 80 mil millones de dólares, prácticamente a la par de Taiwán.Además, el equipo de cómputo ya superó a los vehículos como principal exportación mexicana, con un crecimiento acelerado.Esta integración limita la capacidad de Washington para imponer restricciones severas en sectores críticos sin afectar su propia economía.Aun así, persisten riesgos en industrias como la automotriz y siderúrgica, sujetas a aranceles y tensiones políticas.En conjunto, el nuevo esquema del T-MEC combina continuidad jurídica con alta volatilidad política y económica.
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