Israel avanza en el sur de Líbano y ocupa el castillo de Beaufort en medio de tensiones con Hezbolá
Durante la madrugada del martes, Ucrania sufrió uno de los ataques aéreos más intensos desde el inicio del conflicto, cuando Rusia lanzó una ofensiva masiva que incluyó 656 drones y 73 misiles, entre ellos proyectiles balísticos y de alta precisión.
Según la fuerza aérea ucraniana, la defensa antiaérea logró interceptar la mayoría de los dispositivos, derribando 602 drones y 40 misiles, aunque el ataque dejó un saldo de al menos nueve muertos y alrededor de 100 heridos en distintas regiones del país.Los bombardeos afectaron principalmente a la capital, Kiev, así como a zonas estratégicas como Zaporiyia, Járkov y Dnipropetrovsk.
También se reportaron daños en infraestructura energética y de transporte utilizada por las fuerzas ucranianas, lo que refuerza la estrategia rusa de golpear objetivos militares y logísticos.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó la operación, asegurando que el ataque se dirigió contra el complejo militar-industrial ucraniano e incluyó el uso de misiles hipersónicos.
Por su parte, el gobierno de Ucrania advirtió que estos ataques forman parte de una escalada sostenida desde 2022, en un contexto donde las negociaciones de paz permanecen estancadas.
El presidente Volodímir Zelenski había anticipado la posibilidad de un ataque de gran escala basándose en informes de inteligencia, e instó a la población a seguir las alertas aéreas.
Además, reiteró su pedido a los aliados occidentales para reforzar el suministro de sistemas antiaéreos como los misiles Patriot, considerados clave para interceptar proyectiles balísticos.
En paralelo, también se registraron ataques ucranianos contra territorio ruso, incluyendo un muerto en Kursk y daños en una refinería en Krasnodar, lo que evidencia la continuidad de la guerra en ambos frentes.
Lectura completa en perfil.com