El Tedeum del 25 de mayo y sus implicancias políticas en el contexto del gobierno de Milei
Cada 18 de mayo la Iglesia Católica recuerda a San Juan I, el Papa número 53, cuya vida estuvo marcada por tensiones políticas y religiosas en un contexto de profundas divisiones dentro del cristianismo.
Nacido en la región de la Toscana, asumió el papado en el año 523, en un momento en que Italia estaba bajo el dominio del rey ostrogodo Teodorico el Grande, seguidor del arrianismo, una corriente considerada herética por la Iglesia.
El conflicto se intensificó cuando el emperador bizantino Justino I impulsó medidas contra los arrianos en Oriente, obligándolos a devolver templos a los católicos.Esto generó la reacción de Teodorico, quien temió represalias contra los arrianos en Occidente y presionó al Papa para que intercediera.Bajo amenazas, Juan I encabezó una misión diplomática a Constantinopla, convirtiéndose en el primer pontífice en viajar allí.Fue recibido con honores y celebró la liturgia en Santa Sofía, un hecho histórico para la Iglesia.Sin embargo, el Papa no aceptó ceder a las exigencias políticas que buscaban favorecer a los arrianos.A su regreso a Italia, Teodorico interpretó su actuación como una traición.En consecuencia, ordenó su arresto y encarcelamiento en Ravenna.Allí, Juan I sufrió condiciones extremas de encierro, con hambre y maltratos, que deterioraron rápidamente su salud.Murió el 18 de mayo del año 526, y su fallecimiento fue considerado un martirio por los fieles.Tiempo después, sus restos fueron trasladados a Roma y enterrados en la Basílica de San Pedro.
Su figura es recordada como un símbolo de firmeza doctrinal y valentía frente al poder político, inspirando a los creyentes a mantenerse fieles a sus convicciones incluso en contextos adversos.
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