El artículo detalla las experiencias de excombatientes de la Unión Republicana Nacional Galega (URNG) que participaron en la lucha revolucionaria guatemalteca, ahora viviendo en la finca Las Tecas.
Sus testimonios reflejan el desafío de trasladar la lucha armada a la política y social, destacando cómo los Acuerdos de Paz de 1996 marcaron un antes y un después para Guatemala.A pesar de las dificultades para cumplir los acuerdos, como la persistente pobreza y desigualdad, se reconoce que el país ha evolucionado.
Los exguerrilleros, ahora mayores, continúan con sus sueños de transformación social, enfrentando nuevas amenazas como la posible subasta de sus tierras por parte de Fontierras.El texto resalta su legado histórico y la importancia de construir un nuevo instrumento para la lucha revolucionaria en el contexto actual.
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