Olga Pérez, una traductora guatemalteca que vivió 30 años en Estados Unidos, fue deportada tras ser detenida por la patrulla fronteriza.La mujer, quien huyó de la violencia en Guatemala, formó una familia en Florida con cuatro hijos, quienes obtuvieron la ciudadanía estadounidense.Sin embargo, Pérez y su esposo permanecieron indocumentados, esperando asilo que nunca llegó.Tras un acuerdo con el gobierno estadounidense, aceptó la deportación, aunque los últimos días tuvo libertad condicional con un grillete.En el aeropuerto de Florida, fue consolada por hermanas salesianas antes de regresar a Guatemala.Pérez expresó su dolor al tener que separarse de sus hijos, quienes quedaron solos en Estados Unidos.Su esposo fue deportado meses antes, y sus hijos deben enfrentar el futuro sin padres.Según datos de Telemundo, el 75% de los deportados no tienen antecedentes penales.
La historia destaca la lucha de una mujer que dedicó su vida al servicio comunitario y la traducción de lenguas mayas, ahora forzada a dejar todo lo que construyó en el extranjero.
Título original: «No soy criminal»: el dolor de la traductora guatemalteca al salir de EE. UU. deportada
El sistema de IA ha determinado que esta noticia es click-bait/sensacionalista: : El título original enfatiza el dolor emocional y la deportación como elementos sensacionalistas, aunque refleja la realidad de Pérez. Esto ha coincidido con la opinión de la mayoría de usuarios.