Los Dodgers de Los Ángeles visitaron la Casa Blanca el viernes 24 de julio de 2026 para celebrar su segundo título consecutivo en la Serie Mundial, pese a la oposición de muchos aficionados que aún se sienten afectados por las políticas migratorias de Donald Trump en California.
El presidente estadounidense indicó que está al tanto del buen desempeño del equipo, aunque no ha podido seguirlo completamente debido a su ocupación con temas como Irán.
El estelar Mookie Betts no asistió al evento porque prefirió pasar tiempo con su familia, mientras que el puertorriqueño Kiké Hernández estuvo ausente por recuperarse de una lesión.
A pesar de la falta de participación de algunos jugadores, Trump destacó la importancia del logro deportivo y su conexión con la comunidad estadounidense.
La visita refleja la intersección entre el deporte y las políticas públicas, mostrando cómo los éxitos deportivos pueden generar debates sobre temas sociales y políticos en el país.
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