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El artículo reflexiona sobre cómo la relación contemporánea con el cuerpo ha cambiado desde una práctica vinculada al placer, la salud y el bienestar hacia una lógica de rendimiento, control y optimización constante.
El autor sostiene que la proliferación de aplicaciones de seguimiento físico, relojes inteligentes, dietas estrictas y discursos de mejora personal ha convertido el cuidado corporal en una especie de proyecto empresarial individual.
Según esta visión, actividades saludables como entrenar, correr, caminar o levantar pesas han sido apropiadas por gurús del rendimiento que presentan el cuerpo como una herramienta para alcanzar éxito, disciplina y superioridad moral.
La pieza diferencia claramente entre el ejercicio físico como fuente de salud y disfrute, y la obsesión por el control corporal impulsada por determinadas corrientes de desarrollo personal.
También relaciona este fenómeno con factores sociales y económicos, argumentando que muchas personas encuentran en el control de su cuerpo una sensación de poder frente a la precariedad laboral, la incertidumbre económica y la falta de perspectivas de futuro.
El texto critica la tendencia a responsabilizar exclusivamente al individuo de problemas complejos como la obesidad, la depresión o el envejecimiento, ignorando factores sociales, psicológicos y económicos.Asimismo, cuestiona la idea de que el deterioro físico natural sea un fracaso personal.
Como conclusión, defiende una relación más equilibrada con el cuerpo, basada en el disfrute, la actividad física razonable y el cuidado sin obsesión por métricas, resultados o estándares de perfección.
La propuesta final es recuperar el ejercicio como una fuente de bienestar y libertad, en lugar de convertirlo en una obligación permanente de rendimiento.
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