La columna de Juan Francisco Galli revela la existencia de un sistema penitenciario profundamente corrompido, donde la Gendarmería ha permitido prácticas de soborno y negocios ilegales dentro de las cárceles.
El sacerdote Luis Valenzuela denunció que funcionarios pagan millones de pesos para cambiar de región, mientras que internos lavan alimentos y pagan por servicios.
La Operación Apocalipsis (2025) desveló una red de sobornos que involucró a 47 funcionarios, lo que llevó a una reforma constitucional que transfirió a Gendarmería al Ministerio de Seguridad.Sin embargo, el avance se ha estancado, y la falta de acción institucionalizada deja a las cárceles como reservorios de delincuencia organizada.
Galli advierte que la reforma es necesaria pero insuficiente, exigiendo cambios culturales y organizacionales para evitar que los presos se conviertan en delincuentes adultos en poco tiempo.La crítica apunta a la necesidad de una estrategia de seguridad que priorice la reinserción social y la lucha contra la corrupción institucional.
Título original: Gendarmería: un peligro inminente
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