Manifestación por la Vivienda en Gijón con presencia de La Santina Queer
El alquiler temporal de piscinas privadas se está consolidando en España como una alternativa cada vez más popular para combatir las altas temperaturas durante el verano.
A través de plataformas especializadas, los propietarios de viviendas con piscina pueden ofrecer sus instalaciones por horas a particulares que buscan espacios más tranquilos, exclusivos y flexibles que las piscinas públicas o comunitarias.Los precios suelen rondar los 30 euros por persona, aunque pueden variar en función de la ubicación, los servicios disponibles o la temporada.Según empresas del sector, los propietarios pueden obtener ingresos que oscilan entre los 5.000 y los 20.000 euros por temporada estival, aprovechando instalaciones que permanecen infrautilizadas gran parte del año.
La oferta incluye desde chalets y fincas privadas hasta espacios preparados para celebraciones, reuniones familiares, sesiones fotográficas o actividades de bienestar.Los expertos recuerdan que esta actividad económica debe declararse fiscalmente y está sujeta a obligaciones tributarias, incluido el IVA.
Una de sus ventajas frente al alquiler turístico tradicional es que no requiere licencia turística específica, lo que simplifica los trámites administrativos.
Madrid y Barcelona concentran buena parte de la demanda debido a la escasez de alternativas cercanas para refrescarse, aunque el fenómeno también se extiende a otras regiones como Andalucía, la Comunidad Valenciana y Galicia.
Organizaciones ecologistas y vecinales señalan que el auge de estas plataformas refleja además la insuficiencia de refugios climáticos y piscinas municipales en muchas ciudades.
Advierten de que el aumento de las temperaturas asociado al cambio climático hace necesario ampliar los espacios públicos accesibles para proteger a la población durante las olas de calor.
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