Los riesgos de convertir la neurodivergencia en el eje central de la identidad personal
El artículo analiza y cuestiona la tesis del analista Enric Juliana, quien propone interpretar la actual situación geopolítica europea como una sucesión lineal de hechos conectados, una “línea de puntos” que uniría crisis industriales, decisiones políticas y tensiones económicas entre países como Alemania, Francia y España.
Frente a esta visión, el autor defiende que la realidad política y económica no funciona como una trayectoria predecible, sino como un sistema complejo comparable a la dinámica de fluidos, donde las presiones, resistencias y bloqueos institucionales determinan el movimiento de los acontecimientos.
Se ejemplifica esta idea con el proyecto europeo FCAS, cuya cancelación no se interpreta como el resultado de un plan coordinado, sino como el choque de intereses industriales nacionales incapaces de integrarse en una estructura común suficientemente sólida.
Asimismo, el giro económico de Alemania se explica como una reacción a la pérdida de su estabilidad energética y a las presiones externas de la competencia global, especialmente de China y Estados Unidos, más que como una estrategia ideológica dirigida al resto de Europa.
En el caso español, el texto sostiene que la retórica política de partidos como la oposición o Vox no responde a una influencia directa extranjera, sino a dinámicas internas propias del sistema político y a la capacidad de los discursos globales de ser absorbidos en contextos de incertidumbre.
En conjunto, el artículo defiende que no existe una trama lineal predeterminada en la política europea, sino un proceso caótico y multidimensional que solo puede comprenderse desde una perspectiva de complejidad y cambio continuo.
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