Cómo se relacionan el periodismo y la justicia según tres modelos de jueces
En esta columna, Damián Tabarovsky reflexiona sobre la obra del historiador y filósofo francés Georges Didi-Huberman a partir de la lectura de 'Peuples en larmes, peuples en armes', sexto volumen de la serie 'L’Oeil de l’histoire'.
El autor repasa la extensa producción intelectual de Didi-Huberman y propone una división general de su trabajo entre estudios centrados en artistas o temas específicos y textos de carácter más teórico vinculados a la historia del arte, la iconografía y pensadores como Aby Warburg, Erwin Panofsky y Walter Benjamin.
Tabarovsky destaca especialmente dos obras que considera fundamentales: 'Lo que vemos, lo que nos mira', por su reflexión sobre la relación entre narración, creencia y representación, y 'Pueblos expuestos, pueblos figurantes', donde Didi-Huberman analiza la presencia del pueblo en el cine, en particular en la obra de Serguéi Eisenstein.El artículo se concentra luego en la lectura que Didi-Huberman realiza de Roland Barthes y de la película 'El acorazado Potemkin'.Allí aparece una discusión sobre las críticas que ambos autores recibieron por un supuesto eclecticismo teórico y falta de rigor doctrinal.
Según Tabarovsky, Didi-Huberman parece responder indirectamente a esas objeciones al defender a Barthes, afirmando que su fortaleza residía precisamente en no someterse a una doctrina cerrada y en intentar conciliar elementos aparentemente contradictorios.
La columna concluye sugiriendo que, al hablar de Barthes, Didi-Huberman también está hablando de sí mismo y de una forma de pensamiento que acepta la complejidad y las tensiones intelectuales.
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