Ex subsecretarios coinciden en ajustar el crédito al empleo y consideran poco realista alcanzar un 6% de desempleo
El economista jefe para Latinoamérica de Itaú, Andrés Pérez, sostuvo que la economía chilena atraviesa un período de debilidad en el corto plazo, reflejado en la caída del Imacec de mayo, el aumento del desempleo y una demanda interna más débil de lo previsto.
Sin embargo, afirmó que estos antecedentes no modifican su visión de mediano plazo, ya que espera que el país logre evitar una recesión técnica durante el segundo trimestre y que la actividad económica comience a acelerarse hacia fines de año.
Según su análisis, la inversión privada mantiene fundamentos sólidos gracias a una menor incertidumbre y al avance de proyectos de inversión, por lo que estima que el crecimiento anual podría acercarse al 4% hacia el cierre del año.
Pérez atribuye parte de la desaceleración reciente al impacto del alza de los precios de los combustibles sobre el poder adquisitivo de los hogares y la confianza de consumidores y empresas.
Respecto de la inflación, proyecta que terminará el año ligeramente por encima del 4%, aunque considera que, si la demanda continúa debilitándose y la inflación subyacente permanece controlada, el Banco Central podría evaluar una reducción de la tasa de interés en las reuniones de julio o septiembre.
También manifestó preocupación por el deterioro del mercado laboral, especialmente en sectores intensivos en empleo como la construcción, y advirtió que factores como la automatización y la inteligencia artificial podrían moderar la creación de nuevos puestos de trabajo.
Para 2027, Itaú mantiene una proyección de crecimiento de 3,1%, aunque reconoce que una persistencia de la debilidad económica podría obligar a revisar esa estimación a la baja.
Lectura completa en The Clinic