La falta de ampliación del gasoducto Kirchner obliga a importar gas y afecta el abastecimiento industrial
El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur fue analizado por diplomáticos europeos que participaron en un foro económico en Argentina, donde remarcaron que su implementación exigirá cambios profundos en las economías de ambos bloques.
En el caso argentino, advirtieron que será necesario atravesar un proceso de adaptación que implicará “sacrificios” en distintos sectores productivos y regulatorios.
Los funcionarios compararon la situación con la experiencia de España al integrarse a la Unión Europea en la década de 1980, destacando que, aunque hubo costos iniciales, el resultado a largo plazo fue un mayor crecimiento económico y generación de empleo.
Durante el debate, se señaló que el acuerdo abriría oportunidades en sectores como la minería, la energía y la agroindustria, especialmente por la demanda europea de litio y cobre en el contexto de la transición energética.
También se destacó el potencial de Argentina como proveedor de materias primas y productos industriales, así como el rol de las pymes en nuevas oportunidades de exportación.Sin embargo, se advirtió que algunos sectores industriales, como la manufactura, los lácteos y el vino, podrían enfrentar mayor competencia externa.
En paralelo, especialistas de organismos internacionales remarcaron la necesidad de transformar la ventaja en recursos naturales en desarrollo industrial, innovación y cadenas de valor locales.
El sector automotriz fue identificado como clave para la integración regional, aunque con el desafío de adaptarse a la competencia global, especialmente de vehículos eléctricos.En este contexto, se planteó la posibilidad de una reconversión productiva en la región.
En conjunto, los expositores coincidieron en que el acuerdo representa una oportunidad estratégica de largo plazo, aunque con desafíos significativos de adaptación económica.