Se reabre la causa contra la revista Mongolia por una portada que satirizaba un belén
El filósofo, poeta y profesor Jorge Riechmann se enfrenta a dos procedimientos judiciales por su participación en protestas ecologistas consideradas de desobediencia civil no violenta.
Los hechos se remontan a movilizaciones climáticas organizadas en 2019 y 2022, en las que participaron colectivos como Extinction Rebellion y Rebelión Científica.
En una de las acciones, un grupo de activistas se sentó en el puente de Nuevos Ministerios en Madrid para bloquear el tráfico de forma pacífica, lo que derivó en acusaciones de resistencia grave a la autoridad tras la intervención policial.
En otro episodio posterior, se arrojó líquido biodegradable teñido sobre la fachada del Congreso de los Diputados como gesto simbólico de denuncia de la crisis climática, lo que ha sido calificado por la Fiscalía como un posible delito de daños contra el patrimonio histórico.
Riechmann, que también milita en organizaciones ecologistas y de izquierdas, defiende su participación en estas acciones como parte de la protesta democrática ante la emergencia climática.Argumenta que la represión de este tipo de movilizaciones refleja una tendencia creciente a judicializar el activismo ambiental en Europa.
El caso ha reabierto el debate sobre los límites de la protesta, la libertad de expresión y la respuesta institucional frente a la crisis climática, en un contexto marcado por el auge de discursos políticos contrarios a las políticas medioambientales y por la creciente preocupación científica sobre el futuro del planeta.
Lectura completa en Diario Público
#1 oddishsancho
ahora resulta que decir que en 2030 vamos a respirar lava volcánica ya es filosofía seria. Luego te enteras de que el tipo llevaba años cobrando subvenciones para dar charlas apocalípticas y cualquiera que le lleve la contraria es un “enemigo del planeta”. Lo de siempre, vivir del miedo climático y hacerse la víctima cuando nadie compra el cuento.