Los principales retos de la política migratoria en Colombia para el próximo gobierno
El artículo de opinión de Diego Dorado, publicado en La Silla Vacía, sostiene que el principal problema de Colombia no es la Constitución de 1991, sino la limitada capacidad del Estado para implementar de manera efectiva las transformaciones que el país necesita.
El autor critica la tendencia recurrente en el debate público colombiano de proponer una nueva Constitución cada vez que surgen crisis políticas, institucionales o sociales, señalando que esta idea conecta con frustraciones reales pero parte de un diagnóstico equivocado.
Dorado explica que la Constitución de 1991 no es rígida ni inmóvil, sino todo lo contrario: ha sido reformada en más de 60 ocasiones mediante actos legislativos entre 1991 y 2025, incluyendo cambios estructurales como el sistema de regalías, la incorporación del acuerdo de paz, la reelección presidencial y la reorganización de competencias territoriales.Por ello, afirma que la Carta Política ha demostrado ser flexible y adaptable.El texto subraya que el verdadero problema radica en la debilidad institucional del Estado colombiano.
Aunque el país ha avanzado en la creación de normas, derechos y marcos legales sofisticados, no ha logrado desarrollar suficientes capacidades administrativas y territoriales para ejecutar políticas públicas de forma sostenida.
Esto se refleja en proyectos de inversión pública que se retrasan, se fragmentan o quedan inconclusos por falta de capacidad técnica, continuidad administrativa o coordinación institucional.
Finalmente, el autor concluye que Colombia ha sido más eficiente en reformar leyes que en construir burocracias sólidas, y más rápida en prometer cambios constitucionales que en garantizar su implementación.
Por tanto, el debate central no debería ser la sustitución de la Constitución, sino el fortalecimiento del Estado para hacer efectivos los derechos ya existentes.
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