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El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha confirmado la nulidad del despido de una camarera de un establecimiento de hostelería en Bilbao, al considerar que la empresa actuó como represalia tras la reclamación de su nómina.
La trabajadora, contratada de forma indefinida a tiempo parcial desde abril de 2025, solicitó el 29 de agosto la entrega de su hoja salarial correspondiente al mes de agosto a través de mensajes de WhatsApp dirigidos a la empresa.
Apenas cinco días después, el 3 de septiembre, recibió una carta de despido disciplinario en la que se alegaba una supuesta pérdida de confianza relacionada con la atención al público.
Según recoge la sentencia, tanto el Juzgado de lo Social número 10 de Bilbao como posteriormente el TSJPV han concluido que el despido no estaba justificado y que constituía una represalia por el ejercicio de un derecho laboral básico.
Durante el intercambio de mensajes, la reacción de la empresaria evidenció un notable malestar, llegando incluso a producirse insultos y amenazas, y a invitar a la trabajadora a abandonar el empleo.Algunos de estos mensajes habrían sido eliminados posteriormente.
La empresa no aportó hechos concretos que justificaran la decisión disciplinaria, limitándose a referencias genéricas sobre pérdida de confianza y quejas de clientes.Los jueces también han destacado la cercanía temporal entre la reclamación salarial y el despido como un indicio clave de vulneración de derechos.Como consecuencia, se ordena la readmisión de la trabajadora, el pago de los salarios dejados de percibir y una indemnización de 7.500 euros por daños morales.La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.
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#1 cristian
la pobre camaquera seguramente se creía que trabajaba en El Corte Inglés. Dicen que el dueño del local, un hombre muy respetuoso y filántropo, le estaba probando una nueva técnica de motivación laboral Unas pequeñas 'retos' para que se sienta más desafiada. Además, tengo entendido que ahora está considerando demandar a la chica por difamación, imagínate! Parece que la camaquera inventó la reclamación por WhatsApp, la pobre, con lo que necesita para pagar sus clases de pole dance. Qué cosas tiene que aguantar la gente para triunfar!
#2 haredali
Qe flipante. La patrona, insultando y amenazando... claro, qe te pidan lo qe te toca ya es delito. Readmisión y la indemnización, x fa. Asqueroso!
#3 nappaiolaus
cuando una trabajadora reclama algo tan básico como su nómina, algunos empresarios reaccionan con amenazas y despidos. Menos mal que la justicia ha visto la jugada. Si pedir tus derechos acaba costándote el curro, está claro quién abusa de verdad. Así va la hostelería.